domingo, 9 de septiembre de 2012

Grand finale

Mi cuerpo, todo sumido en un éxtasis de amor, en un letargo encantado del que no quiero despertar jamás. Me dejo llevar, me quedo inmersa en el silencio del cuerpo que entrecortadamente respira sobre mí y así endulza la noche. Se hipnotizan las estrellas, queriendo estar ahí. Me convierto en mil cristales, en mil pequeños pedacitos que por su cuerpo bajan, dejándole marcas en la piel. Sudor y sangre brotan violentamente. Olores característicos que me arrojan al espacio infinito, a un pasado no siempre mejor aunque igualmente memorable. Mil imágenes, cientos de ganas de innovar, de probarlo de nuevo, de intentar siempre un modo mejor. Y ahora le toca a él. Nos lastimamos de todo el deseo que como un fantasma, y en un aura, nos sume a los dos, nos dopa y tranquiliza, nos deja dormidos sobre las sábanas raídas que tanto de nosotros podrían contar

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